El Demócrata de Guatemala

9 de mayo de 2011




Estaba oscuro...
Solo el rayo de la luz de tus ojos.
Me enseñaste a respirar
y tus entrañas acariciaban mi frágil cuerpo.
Soñaba con colores
y te imaginaba hermosa,
fueron nueve meses en un mundo rosa.

Crecí de a poco con tu calor
me alimentaba con tus caricias
y frases de amor.

El momento llegaba
iba a conocerte,
estaba muy protegida
con miedo de perderte...

Se hizo la luz
una mañana de febrero,
mamá ahí estabas tú
tan maravillosa y tan dulce
como te había imaginado.

Aprendí con el correr del tiempo
y en mis andanzas peligrosas
y soñando cada vezde cada uno de tus consejos
valorados en cada acto
de mis diecinueve años,
que me encuentro lejos,
con tus palabras
que envuelven mis vivencias
y acobardan los miedos
de mi juventud.


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